Diva en Salsa

Mi niña

– ¡Hola!
– Hola
– ¿Qué día es?
– 21
– ¿21 de qué?
– 21 de Septiembre
– ¿De qué año?
– 2020
– ¿En serio tienes… Tengo 44 años???
– El tiempo no pasa en balde, sí.
– Ni que lo digas…. He estado todo este tiempo encerrada pero el tiempo ha seguido sin mí. Tú has seguido sin mí.
– No lo sabía…
– Que no sabías el qué
– Qué querías venir conmigo
– ¿Es que no me ves? Soy una niña. Claro que quiero ir, quiero explorar, quiero jugar, conocer y aprender. Y todo eso contigo.
– Lo siento… Pero no lo sabía
– Que no sabías el qué
– Que podías venir conmigo. Creí que tenía que hacerlo todo yo sola. Me enseñaron a ser fuerte, obediente, perfecta, autoexigente, prudente… Adulta.
– Ya… Y yo aquí. Deseando ir contigo a todos esos sitios bonitos. Hacer contigo todas esas cosas. Reírme… Y bailar. Con-ti-go. ¿A ti no te habría gustado? Te digo yo que sí.
– Sí… Ojalá lo hubiera sabido antes.
– Estabas demasiado ocupada acumulando cosas aquí dentro. Cosas, cosas y más cosas. Todas unas alborotadoras, unas presumidas y unas torpes. Que siempre se empujaban por estar las primeras. Y ¿sabes qué? Que sé que algunas ni siquiera las querías, porque no te hacían feliz. Y, cuando te quedabas sola, te dabas cuenta de que te agobiaban. Y sentías golpes y dolor en el pecho porque no hacían más que hacerse las chulas para llamar tu atención. Pero no me oías…
– ¿Qué quieres decir?
– Que yo estaba ahí, al fondo del todo, aplastada por esas  presumidas. Y te hablaba.
– ¿Que tú me hablabas a mí?
– Pues claro, ¿a quién si no? ¿A esas torpes? Te hablaba a ti. Pero había tanto ruido que era imposible escucharme. A veces te decía: «Susana, te vas a hacer daño. Suelta. Y sal de ahí antes de que sea demasiado tarde» Pero no te enterabas de nada…

– ¿Sabes qué? Sal
– ¿Cómo?
– Sal
– ¿Seguro?
– Sí, ven.

– ¡Vamos!

– ¿Qué pasa?
– Tengo una pregunta
– ¿Y cuál es?
– Ahora puedes oírme porque todas esas cosas presumidas y torpes que ocupaban tooooodo mi sitio se fueron y no han vuelto más.
– Sí…
– Pero… Justo antes de que se fueran sentiste un dolor muy grande. Muy grande, muy grande. Y pasaste muchísimo miedo. Me sentí muy sola y asustada. Creí que nos íbamos a morir. Y entonces, todas aquellas cosas presumidas y torpes empezaron a irse una detrás de otra, sin decir nada, sin empujarse, sin despedirse… Y entonces, entonces empezaste a estar contenta. Y un día te acordaste de mí. Por eso me oyes ahora.
– Sí…tienes razón. ¿Y cuál es la pregunta?
– ¿Qué pasó?

– Cuéntamelo, porfa. No más secretos, ¿vale?
– ¡Vale! Ven. Dame la mano. Vamos a tomar un colacao y un bollo de mantequilla. Y te lo cuento todo. ¿Vale?

– Siiiiiii 🤸🏻‍♀️

-Bienvenida.

– ¡Gracias!

– Gracias a ti 💗

Dedicado a Cristina Moreno, Beatriz Mi Plan Be y Louise Hay. Las maestras que me han enseñado a escuchar la voz de mi niña interior. 🙌🏻 🧡 🙌🏻 GRACIAS

Sobre el autor

Miss Mambo es La Escuela de Seducción y Burlesque. Madrid. Desde 2007. Por Susana Guerrero.

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