Querida Tempest:
ayer me puse triste. Triste sin motivo aparente. Triste sin más. Triste profundo.

Lo achaqué a que echo de menos el local de la calle La Palma, ¿sabes? Por decir algo… No sé.

Es que han pasado tantas cosas últimamente que no me da tiempo más que a ir reaccionando poco a poco… Y a veces se me salta la pena sin más, fuera de tono y a contratiempo.

 

La cosa es que hoy me he levantado con la noticia de que has muerto. Gracias, Paula, por avisarme.

Y entonces he entendido mi pena de ayer. Espera, verás, no estoy tan tarada como parece. Jara me ha hablado de lo bonito que es que existan estas conexiones y que los espíritus, o las almas, podamos sentirnos los unos a los otros.
Y yo, en Jara, creo. Y en lo que me ha dicho, también.

Y, además, estoy segura de que tú también me has sentido alguna vez, Tempest. Sí, has tenido que sentirme, aunque sea por pura insistencia.

Yo soy esa que habla de ti continuamente. Esa que siempre ha dicho que si había alguien a quien quisiera conocer en persona, eras tú.

Formas parte inamovible de mi método de actuación y de enseñanza. Un micro universo que no podría haber construído sin ti.

Porque has sido mi libro de texto.
Te he mirado, leído, visto y estudiado tanto que, si me hubieras conocido en persona, habrías pedido una orden de alejamiento.

Seamos sinceras, sabíamos que esto iba a pasar tarde o temprano. Últimamente las cosas se habían complicado un poco y, es verdad, que le has sobrevivido mucho a la vida.

Pero mi corazón de niña pequeña aún albergaba, en algún rinconcito, la ilusión de conocerte en persona.

Estás en todas nosotras, en cada alumna y compañera que ha pasado por mi Escuela, con quien he tenido la oportunidad de compartir todo lo que he aprendido de ti.
Que ha sido tanto, que tú me has ayudado siempre a darle sentido a mi Burlesque.

Referente absoluta. Nada de reina, tú eres diosa. Diosa y punto. La más grande.

¿Sabes a cuántas personas nos ha cambiado la vida tu filosofía de la bandeja? Fliparías.
Mira, mira: a todas nosotras.

Gracias, Tempest Storm. Es un placer conocerte.

Y prometo seguir tus palabras: «pase lo que pase, no dejes de moverte»

Descansa en paz.
Todas te queremos mucho.

TEMPEST STORM MISS MAMBO

 

Por Susie Mambo

2 comentarios en “Querida Tempest”

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